miércoles, 31 de diciembre de 2025

Lo que nos enseña el pasado

 

Entre la curiosidad, la fascinación y el horror estoy acabando de leer el libro Berlín oculto. Sexo, crimen y magia antes del apocalipsis nazi, edición de Servando Rocha y publicado por La Felguera este 2025.

Es una recopilación de escritos, alguno contemporáneo pero casi todos de la época, al igual que las ilustraciones, de las que está plagado el libro. En él se describe cómo después de la Primera Guerra Mundial, tras el Tratado de Versalles donde se infringió un duro castigo moral y económico a Alemania, primero la sociedad cayó en una profunda depresión que hizo germinar las actitudes nacionalistas violentas de parte del pueblo, luego un esplendor económico y festivo debido a los préstamos que el país recibió de USA que acabó de manera abrupta por la crisis del crack del 29, lo que desembocó en un ascenso de las posiciones más radicales y la subida al poder, primero de manera democrática y, una vez ahí, de manera totalitaria y sangrienta, del nazismo. El que los problemas del país eran culpa de los otros, de los que no eran de raza pura, de familia tradicional, convirtió a todos los demás en enemigos a destruir… judíos, inmigrantes, socialdemócratas o liberales, comunistas, anarquistas o “depravados sexuales” (es decir, todo el colectivo LGTBI).


El libro relata desde tres perspectivas la situación alemana y de Berlín en particular desde el punto de vista del sexo (una gran libertad de opciones opinión y ocio), violencia (bandas asentadas tipo mafia, grupos paramilitares) y magia (grupos esotéricos que velaban por las raíces arias pero que fueron prohibidos luego por los nazis, aunque quedó mucho en el imaginario de Hitler y sus secuaces).

Gran parte de la juventud, que estaba sumida en el desarraigo familiar, en el paro y la pobreza, sin posibilidad de independizarse en una vivienda, sin un horizonte de soluciones, tomó como suya la bandera del odio y la culpabilización del otro. Y así pasó lo que pasó.

Es imprescindible leer libros como este para recordar lo ocurrido, para no volver a caer en lo mismo. Ahora los radicalismos de extrema derecha se están haciendo con el poder en varios países con los mismos mensajes, la vuelta a un pasado conservador, donde la mujer ocupe su sitio al servicio de la familia, la homosexualidad como mucho quede encerrada en las casas y no se publicite (la transexualidad queda borrada de la faz de la tierra), los inmigrantes que se asienten sean los ricos que metan dinero en el país o los pobres que vengan a servirnos sin rechistar (y que sean de religión y color parecido a los nuestros), que los trabajadores y pensionistas no tengan tantos derechos, que no haya impuestos y los servicios públicos queden reducidos a lo mínimo… el descontento está siendo utilizado por por sector político concreto y magnificado por los bots e influencers de las redes sociales.

Cuidado, la historia es cíclica y, sin ganas de ser pesimista, no vamos por buen camino.

martes, 23 de diciembre de 2025

Un humilde análisis político de un socialista de izquierdas

 Después de las elecciones en Extremadura, una comunidad que siempre había sido de izquierdas, y después del varapalo que mi partido, el PSOE ha recibido en las mismas y el aumento de los ultraderechistas de Vox, quiero hacer algunas reflexiones, que no van a ningún sitio, pero me apetece hacerlas.

El PSOE está viviendo momento difíciles porque como en todos los partidos con posibilidad de llegar al gobierno, hemos tenido en nuestro seno a arribistas que lo único que buscaban era medrar. eso es muy común en partidos que, como he dicho, tienen posibilidades de tener poder (y en los otros también, no creáis). 

Gente que se aprovecha del cargo (institucional u orgánico) para beneficiarse a sí mismo y a sus allegados ha habido siempre. Y yo lo condeno, sea de mi partido o de cualquier otro, pero es una realidad. El problema es no detectar a tiempo a esta gente.

La sociedad está absolutamente dividida; es lo que busca la extrema derecha, que lleva años dirigida por Steve Bannon, estratega ultra millonario que ha ayudado a formaciones radicales de derecha por todo el mundo. Los algoritmos de la red favorecen esa estrategia, los bots que replican los mensajes racistas, homófobos, sexistas, están pagados por gente de esta calaña. Y las redes sociales se llenan de mensajes de esta calaña, infectando sobre todo a la gente joven (Tiktok e Instagram).

Contra esto es muy complicado luchar, ya hemos visto cómo en varios países europeos y latinoamericanos la ultraderecha se está haciendo con el poder. 

Pero si ya es difícil contrarrestar estas campañas, lo que pasa en las izquierdas es de traca. Y ahora me centraré en el caso español, que es el que conozco. 

Primero hablar del despreciable Aznar dio la orden de que "el que pueda hacer que haga" y así están tantos periodistas, fuerzas de seguridad y jueces dando estopa sin cuartel (y creo que en algunos casos con razón pero en muchos, no, como con el fiscal general del estado o el caso de Mónica Oltra, a la que hicieron dimitir y ya se ve que para nada). El mismo Aznar llegó a presidente de Castilla y León después de que se denunciara un caso de corrupción, allá por los '90, del entonces presidente de la comunidad, Demetrio Madrid, que quedó en nada. Él sabe lo importante que es que la "justicia" te ayude.

Pero es que la izquierda no ayuda. Empiezo con los que se dicen que están más a la izquierda del PSOE.

Compromís está en lucha interna entre las dos patas más importantes que integran dicha ¿coalición, partido? Més e Iniciativa, en un tira y afloja por tomar el control, por ser más nacionalistas o más progresistas (el nacionalismo no siempre es de izquierda, está claro).

Sumar, Podemos... un horror. Las ínfulas personalistas lo joden todo. Como en La vida de Brian, no saber qué frente es el mejor, siendo que defienden lo mismo. Pablo Iglesias hizo una buena labor al principio, luego fue cargándose a todo el que no opinaba como él y dejó de heredera primero a Yolanda Díez pensando que la podría controlar y cuando vio que esta se escapaba de su influencia y montaba otro partido, a su mujer, Irene Montero. Las dos son buenas, pero no pueden ni deben estar enfrentadas, porque el cainismo conduce a la extinción. Si a las elecciones fueran separadas su presencia sería testimonial. Rufián ha hecho una propuesta muy interesante, unir coaligadas todas las izquierdas.

Por otro lado Izquierda Unida está de convidado de piedra, tiene infraestructura (las casas del pueblo del Partido Comunista) pero no líder ni influencia alguna, la verdad.

Por último el PSOE, mi partido desde hace casi cuarenta años. Yo voté a Pedro Sánchez, me sigue pareciendo el mejor líder que podríamos tener, pero la cacería mediática y judicial (Aznar dixit) es tan tremenda y los errores garrafales, no en el gobierno, que me gusta y parecen acertadas muchas de sus decisiones, los errores al elegir a los colaboradores nos está metiendo en un pozo sin fondo (es verdad que cuando, en una operación turbia para quitarle de en medio desde dentro por parte de Susana Díaz y otros barones, muchos outsiders decidieron apoyarlo, como Ábalos).

También dentro del PSOE se están dando situaciones que no llego a comprender, yo que soy secretario de Igualdad de mi pueblo (Castalla) no comparto la política anti-trans de muchas compañeras feministas del partido. Pero bueno, son matices. Tampoco entiendo que se apostara por Gallardo en las elecciones extremeñas, puedo asumirlo, por apoyarlo ante unas acusaciones que seguramente serán falsas, pero no beneficia a la imagen del partido.

A nivel Comunidad Valenciana sí creo en la candidatura de Diana Morant, aunque el ser ministra le resta protagonismo en nuestra tierra, pero tanto ella como Pilar Bernabé, delegada del gobierno y candidata a su vez al ayuntamiento de Valencia son aptas para desplazar el horror de PP que tenemos en estos lares. Lo de Mazón no tiene nombre pero lo del resto, cómplices suyos, tampoco.



¿El problema? Que la gente joven no se ilusiona ya con la izquierda, ni con el PSOE ni con los otros varios grupos (demasiados) . El algoritmo, como ya he dicho, está haciendo que se decanten por mensajes radicales de derecha: demasiada inmigración, los derechos de los hombres están siendo atacados por las feministas, los impuestos no sirven para nada, para que se los metan en el bolsillo cuatro corruptos... Mensajes fácilmente desmontables pero difícilmente vendibles a gente que ya está colonizada mentalmente.

Houston, tenemos un problema. La gente está votando derecha, muchos, demasiados a Vox, en contra de sus intereses. Por Vox no habría sanidad pública, ni política social, ni aborto, no existe la política machista, no habría apoyo a la diversidad sexual (si no la reprime o intenta "curarla" con terapias, querría que fuera oculta, otra vez en el armario). 

Yo tengo una pareja de amigos que nos conocimos hace muuucho tiempo en las Juventudes Socialistas. ambos, claro, de izquierdas. Su hijo, nuestro "ahijado" sin serlo, les ha salido de ultra derecha, con banderita en la muñeca y votando a Alvise en las elecciones europeas. 

Como no sepamos ilusionar a la gente joven, que tiene unas opciones laborales y de acceso a la vivienda jodidas, me temo lo peor, Y votarán a la extrema derecha, que no hará nada por ellos, pero les hará llegar al poder y luego, ya veremos...

Necesitamos actualizar el mensaje, pensar en estos jóvenes que necesitan respuestas, saber comunicar mejor y desde luego, apartar todos los garbanzos negros que tengamos. Y estar unidos, tanto en el PSOE como en el resto de la izquierda.