
Trece poblaciones candidatas a albergar los "almacenes temporales" de residuos radioactivos... ¡cuánta necesidad pasarán!, porque de lo contrario no se explica.
En la Comunidad Valenciana con la central de Cofrentes ya vamos apañados. Ya sé que es ecologismo de salón, que no renunciaré a las comodidades que me brinda la energía eléctrica que ésa y otras centrales nucleares nos proporcionan, pero el miedo es libre y nadie le gustaría vivir al lado de un cementerio (y nuclear, menos).
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