
Ya se puede oler el Carnaval... Todo el mundo anda arreglándose el disfraz aguja en mano o acudiendo a las tiendas de alquiler o venta de los mismos, buscando complementos, ensayando bailes, practicando maquillajes, etc.
Tengo que reconocer que no sentí la llamada de los Carnavales hasta 1987 cuando, ya trabajando en la Universidad, el martes se organizaba desfile y fiesta para los universitarios, preparado entre otros por Manuel Oliver Narbona, profesor de Antropología y Santiago Belmonte, conserje y gran animador de eventos lúdicos. Aquella fue la primera ocasión en la que me disfracé y desde entonces, muchas más, incluso fui "protagonista" en el diario Información varios años consecutivos con la misma foto de Carratalá, como podéis apreciar (sí, el brujo volando soy yo).

Desde entonces he participado no todos pero sí muchos años en la fiesta, porque el Carnaval de Alicante es muy divertido, su sábado ramblero está a tope de gente disfrazada y curiosos... Y los tres últimos los hemos pasado en Águilas, población a la que estamos enganchados tanto en febrero como en verano (la foto de la cabecera del blog es un hermoso rincón de allí, Calarreona). En Águilas hay posibilidad de disfrutar de dos fines de semana intensos, el primero más bullicioso.
En la calle, en pubs y discotecas, en colegios los niños, estos días nos toca a todos la posibilidad de cambiar nuestra previsible vida y transformarnos en lo que nos apetezca, al ritmo de la música y la buena juerga.
Aprovechad la ocasión.