
Nos puede pesar más o menos, pero es indiscutible que el liderazgo mundial (occidental) lo detentan dos figuras: el Papa y el Presidente de los Estados Unidos. Este fin de semana hemos podido comprobar qué diferencia tan grande hay entre las personas que actualmente ocupan estas dos plazas.
El Presidente Obama se ha dejado la piel en pelear por un proyecto ante el Congreso USA que significa el mayor logro social en ese país en cincuenta años. Puede parecer increíble, pero allí no existe nada parecido a nuestra Seguridad Social. Todo se gestiona a través de seguros privados que, como es evidente, el que no puede pagarlos no tiene asistencia sanitaria. Así de claro. Además, estos seguros hacen lo que les da la gana con sus clientes, subirles el precio, retirarles el seguro si alguien tiene demasiadas enfermedades, etc. Esta situación queda reflejada espléndidamente en la película Sicko, de Michael Moore, de la que os dejo un tráiler.
El otro personaje, el Papa Benedicto XVI, queda retratado por declaraciones como la de este fin de semana. La Iglesia ha perseguido el pecado hasta la saciedad y los pecadores debemos arrepentirnos y en muchos casos, ni así: los diputados que votaron la ampliación del derecho de aborto en España verán negada la comunión, por ejemplo.

"Haz lo que te digo pero no lo yo hago". Ahora resulta que el Papa exculpa a los pecadores del delito de pederastia, porque hay que condenar el pecado en sí pero ser indulgente con los pecadores. Incluso hace referencia a Jesucristo y dice "el que esté libre de pecado que tire la primera piedra". ¿Se está atreviendo a comparar, por ejemplo, mi "pecado" de ser gay y acostarme con hombres (adultos) con la indecencia de miles de sacerdotes católicos que han abusado y abusan de niños/niñas? ¿Será capullo el tipejo éste?
Más Obamas y menos Ratzingers necesita el mundo, lo tengo claro.




