miércoles, 13 de agosto de 2008

El Monasterio de Piedra

A 105 Km. de Zaragoza, por la autovía A-2 en dirección Madrid, y una vez pasado Calatayud, por la salida 231, debemos dirigirnos a Nuévalos, localidad donde está enclavado el Monasterio de Piedra.


El Monasterio de Piedra es uno y trino a la vez. En él podemos encontrar el Monasterio, propiamente dicho, el Hotel que se ha levantado utilizando parte del edificio y el Parque Natural; todo ello, de gestión privada.



El Monasterio fue fundado en 1194 por monjes cistercienses junto al río Piedra, aprovechando la estructura de un antiguo castillo. Al recinto amurallado se accedía por la Torre del Homenaje y la Iglesia, destruida entre 1835 y 1840, año que pasó a ser de propiedad privada, y comunicaba con el claustro abierto de grandes arcos apuntados, y las distintas dependencias. Concretamente, las antiguas celdas de los monjes son ahora el hotel.


Una curiosidad sobre este Monasterio es que fue el primer lugar de Europa donde se elaboró chocolate. Según cuenta la historia, un monje del Císter que acompañaba a Hernán Cortés, Fray Jerónimo de Aguilar, envió en 1535 cacao y la receta de su preparación al Abad del Monasterio.


En perfecto o buen estado se encuentran el Claustro (del s. XII), de estilo gótico cisterciense, la Sala Capitular, el Refectorio o comedor, la Cilla (granero y bodega), la Cocina y el Calefactorio. La Iglesia, como ya he comentado antes, fue destrozada a raíz del abandono de los monjes del edificio, por la desamortización de Mendizábal. En las dependencias del Monasterio se encuentra un museo del vino, una exposición sobre la historia del chocolote, otra mini exposición de carruajes antiguos y una copia del Tríptico-relicario del Monasterio de Piedra, joya de arte gótico-mudéjar aragonés.


Si las dependencias monacales son interesantes, el Parque Natural es extraordinario. Juan Federico Muntadas fue el fundador y artífice del parque. Son unos 5 Km. de cascadas, grutas, vegetación frondosa, un lago, etc.

Lo más interesante, las cascadas, están formadas por la disolución de las calizas y la subsiguiente precipitación de las mismas, con lo que la caliza disuelta va depositándose en capas sucesivas por las que discurre el agua, formando innumerables saltos. La Cola de caballo es la cascada más bella e impresionante.


En el Parque también podemos encontrar un Centro de interpretación de la fauna piscícola y unas horas determinadas donde se realizan exhibiciones de cetrería.

Por último, señalar que el precio de entrada a todo el conjunto es de 12 €, algo caro en principio, pero barato si se piensa que de esta manera se contribuye al mantenimiento de esta joya de la naturaleza.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

muy bonito todo

Lydom dijo...

De lujo, cartier!!