lunes, 8 de junio de 2009

Bon Profit: Chorizos al vino


Visto lo de las elecciones de ayer y que a Mariano Rajoy le va mejor cuantos más chorizos tiene a su alrededor, hoy vamos a explicar esta exquisita y sencilla receta.

CHORIZOS AL VINO

Ingredientes: 1/2 docena de chorizos de cantimpalo, jabogo o similar, vino tinto o blanco, preferiblemente seco, sal.

En una cazuela de barro, se colocan los chorizos cortados en rodajs de 1-2 cm de grosor; se cubre la cazuela del vino que hayamos elegido, le añadimos si nos parece oportuno una pizca de sal y los ponemos a cocer, bien a la lumbre o bien al horno, hasta que el vino prácticamente se consuma. Si los chorizos son pequeños, se pueden poner las piezas enteras, pinchándoles dos o tres veces para que suelten su grasa.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Bibi, vive y deja vivir!!!
Ole, ole y ole por la mujer que no te interrumpió tu vida voluntariamente durante su embarazo!!!
Viva la madre que te concibió!!!
Subhumano
En 1930, Alfred Rosenberg en Der Mythus des 20. Jahrhunderts utilizar el término Untermensh (subhumano) para referirse a aquellos que, supuestamente, se hallaban por debajo de lo humano. El término hizo fortuna y en 1933, una publicación de la SS titulada precisamente El subhumano cargó contra los judíos indicando que pertenecían a esa categoría. En 1942, la Oficina principal de la raza del III Reich distribuyó un panfleto titulado Der Untermensch (El subhumano).

El texto tuvo una tirada de 3.860.995 ejemplares en alemán y además se tradujo a otras catorce lenguas europeas más. En la obra se señalaba que “el subhumano, que biológicamente aparenta ser una creación de la naturaleza similar con manos, pies y una especie de cerebro, con ojos y una boca, es, sin embargo, una criatura completamente diferente”. A esas alturas, el método nacional-socialista resultaba obvio. Para emprender con éxito la gigantesca tarea de exterminar a millones de seres humanos, antes había que desproveerlos de su condición de tales. Apelando a la ciencia – una ciencia risible, dicho sea de paso, judíos, enfermos mentales, personas con dolencias irreversibles fueron clasificados como algo vivo, pero no humano. Una vez colocados en ese grupo, la tarea del exterminio masivo podía llevarse a cabo con total tranquilidad. Y, efectivamente, así fue. Comento todo esto no por el gusto de desplegar ante el lector algunos datos poco conocidos de la Historia del nacional-socialismo alemán, sino para indicar que estaba prácticamente convencido de que el concepto de subhumano había quedado confinado a las páginas más siniestras de la Historia hasta que esta semana tuve ocasión de escuchar a la ministra Aído afirmando que un feto era un ser vivo, pero no un ser humano como había dejado de manifiesto la ciencia. Si en vez de escuchar semejante dislate con acento andaluz lo hubiera oído en alemán, les doy mi palabra de honor de que hubiera puesto mi mano en el fuego porque acababa de pronunciarlas un convencido miembro del partido nacional-socialista obrero alemán (NSDAP). Si la ignorancia es una eximente – y resulta más que dudoso – quizá la ministra sea inocente, pero esa circunstancia no se puede aplicar a Ángel Gabilondo, el ministro de educación. Cualquier persona decente habría respondido que las palabras de la ministra son, como mínimo, una majadería. Pero, interrogado sobre ellas, el señor Gabilondo prefirió escudarse en la frivolidad para no descalificar a su más que objetable compañera de gabinete. Para ser sinceros, no sé cuál de las conductas me parece peor, si la de una ignorante que priva a seres inocentes de su carácter humano para legitimar que se los extermine en masa sin el menor escrúpulo de conciencia o la del profesor universitario que, encaramado a una poltrona ministerial, se inhibe con una gracieta de denunciar semejante barbaridad. En el III Reich, hubo idealistas, no pocas veces semianalfabetos, dispuestos a ejecutar cualquier orden que procediera de su Führer como una señal de progreso, pero tampoco faltaron sujetos con más instrucción, ascendidos a cátedras o ministerios, que se limitaron a mirar hacia otro lado al ver cómo se expulsaba a los judíos de sus trabajos y se preparaba a la población para el baño de sangre. Se puede discutir quién tuvo más culpa del genocidio, pero sus bases quedaron asentadas cuando alguien afirmó que algunos seres humanos eran subhumanos.

Manuel dijo...

Buenos Dias Pettylux:

En su blog tambien entran algunos que como que no leen bien. Yo les llamo "chavistas" (recuerde que soy venezolano)y como que no tienen ideas claras sobre donde dejar sus comentarios, que aunque no me molestan, a veces, como es el caso, no tienen nada que ver con el post
En fin hay de todo en la viña del señor.

Su plato esta interesante. Para mi la cocina es una ciencia oculta...Eso lo hace mi esposa, no por animo machista, sino porque nunca me ha llamado la atención.
Me gustaría si tiene tiempo, que deje su comentario en el último post que publique, sobre nacionalismo.

Saludos y gracias

Peritoni dijo...

¡Viva el vino!

Pettylux dijo...

Me parece que el anónimo ha sacado la pata del tiesto, porque no es éste el artículo más indicado para hacer una soflama anti-aborto.
En fin, este blog es libre y por eso no modero los comentarios, que cada uno ponga lo que le venga en gana.
Manuel, la cocina no es una ciencia exacta demasiado complicada, únicamente hay que hacer el esfuerzo de ponerse y, aunque al principio no salgan las cosas demaiado bien, seguir intentando que al final se llega al punto.
Peritoni, estoy contigo: ¡viva el vino!