miércoles, 31 de agosto de 2011

¡Felices Moros y Cristianos 2011!


Hoy se da el pistoletazo final para el comienzo de las fiestas de Castalla, con la Nit de l'Olleta. A partir de ahora, la cuestión es no parar.

Bones festes a tots!

lunes, 29 de agosto de 2011

España: Paradojas católicas, por Antonio Muñoz Molina


El prestigioso narrador y articulista Antonio Muñoz Molina ha publicado este artículo en el diario alemán Die Zeit y en su web oficial con fecha de ayer y como comparto todas y cada una de sus palabras, me tomo la libertad de reproducirlo:

"Mi madre es una mujer católica de 81 años que cada noche, antes de dormir, le reza a Dios por cada uno de los miembros de su familia, los vivos y los muertos, procurando no olvidarse de ninguno. Mi madre, que nació en una familia campesina y tenía seis años cuando empezó la guerra civil, fue muy poco tiempo a la escuela y pasó su juventud bajo la hegemonía indisputada de la propaganda franquista y el integrismo católico. Pero, como muchas personas de su generación, sobre todo mujeres, con la llegada de la democracia asistió a la escuela nocturna y se fue haciendo una mentalidad muy abierta. Ahora lee mucho, sobre todo novelas –entre ellas, las que escriben su hijo y su nuera- y aunque conserva intacta su fe siente un rechazo instintivo hacia el Papa y no se ha molestado en conectar la televisión para ver alguno de los programas larguísimos que se han dedicado a su visita. Mi madre, tan católica, asistió hace años con plena emoción a la boda civil de su hijo recién divorciado, y ahora recibe con naturalidad en su casa al compañero de su nieto gay, y cuando sabe que van a venir a verla les prepara uno de los dormitorios con cama grande. Y estoy seguro de que si ese nieto decide casarse, mi madre asistirá a su boda con algo de descocierto íntimo, pero también con perfecta desenvoltura, con esa nueva mundanidad que es uno de los síntomas del cambio formidable que ha vivido España desde los años setenta.

Cuando se quieren calibrar cambios se piensa en los jóvenes. Pero en España quienes más y mejor cambiaron en el tránsito de la dictadura a la democracia fueron muchas personas mayores, padres y abuelos, abuelas y madres, gente que sufrió el peso cruel del miedo y del adoctrinamiento durante muchos años y sin embargo, cuando llegó la hora de votar por primera vez, votó tranquilamente a la izquierda, y aceptó que sus hijos se casaran por lo civil o vivieran juntos sin casarse o se divorciaran, y mantuvo las redes de solidaridad familiar ocupándose de los nietos, dando refugio a los hijos cuando se separaban, volviendo a aceptarlos cuando perdían el trabajo.

No sé cuántos católicos se parecen a mi madre en la España de ahora, capaces de ir tranquilamente a una misa y a una boda homosexual, de rezar a Dios cada noche por los vivos y por los muertos y de votar luego a la izquierda. Lo que sí sé es que cada vez van a ser menos visibles, y que la visita del Papa de estos últimos días va a reforzar una identificación ya muy acentuada entre la iglesia católica y la derecha y la extrema derecha españolas. Ahora mismo, si se presta atención a los medios conservadores, el éxito multidinario de la llamada JMJ –Jornada Mundial de la Juventud- ha sido a la vez un desquite contra la supuesta hostilidad al catolicismo alentada por el gobierno socialista durante estos siete últimos años y un anticipo de la victoria del Partido Popular en las elecciones de noviembre. En uno de esos canales de televisión que se dedican en exclusiva a alentar el delirio ideológico, a la manera de Fox News en Estados Unidos, escuché ayer mismo a un comentarista decir que en estos últimos años “se puede hablar de una persecución de la Iglesia católica en España”.

De lo que se puede hablar más bien es de una triste serie de oportunidades perdidas. El gobierno de Zapatero enfureció a la Iglesia con una renovación de la ley del derecho al aborto equiparable a la de cualquier país europeo y con la legalización del matrimonio homosexual, y la derecha política se apresuró a hacer causa común con la jerarquía eclesiástica. La derecha buscaba debilitar al gobierno de cualquier manera, y en los últimos años se ha dedicado a cultivar a su clientela más extremista. En cuanto a la Iglesia, su activismo político está motivado por un intento de compensar la pérdida acelerada de su presencia social. La inmensa mayoría de los españoles reciben el bautismo católico, por una especie de inercia cultural, pero el número de los que se declaran creyentes ha ido disminuyendo de manera regular a lo largo de los años, y la asistencia regular a la misa del domingo no supera el doce por ciento. Una paradoja de la España de ahora es que la visibilidad de los símbolos exteriores de la religión católica encubre una secularización que asombra más por la rapidez con la que ha sucedido. Mucha gente se casa por la iglesia, celebra con gran boato las comuniones de sus hijos y asiste en primavera a las procesiones de la Semana Santa. Pero esa misma gente no va nunca o casi nunca a misa y se divorcia y usa el preservativo y acude cuando le hace falta a una clínica abortista. Y la fuerza misma de la familia española actúa a favor de la tolerancia sexual. En Nueva York tengo amigos a los que sus padres, evangélicos rigurosos, retiraron el saludo o expulsaron de casa al saber que eran homosexuales. En España a un hijo o a un nieto se le acepta incondicionalmente, sobre todo en las clases populares: por eso en la gran transformación de las costumbres españolas la audacia de la gente más joven se ha correspondido en este años con la sorprendente liberalidad de muchos viejos.

Las leyes, en España, han ido por detrás de los hábitos sociales. Pero el peso tremendo del pasado ha seguido actuando con más eficacia de lo que parece. Los comentaristas de derechas claman contra el gobierno de Zapatero como si hubiera traído la revolución social y la persecución del catolicismo, pero si algo ha caracterizado a este hombre ha sido su frivolidad y su afición a los gestos cosméticos por encima de los proyectos rigurosos. A Rodríguez Zapatero le gustaba declarar que era “un rojo”, rescatando innecesariamente un término con resonancias sombrías de la guerra civil, pero su política fiscal de estos años no ha rozado siquiera los privilegios de los más ricos. Este gobierno supuestamente anticatólico ha continuado sosteniendo con dinero público a la Iglesia, y subvencionando al cien por cien sus centros educativos, en un país donde la escuela pública está cada vez más desasistida. Y casi cuarenta años después de la muerte del tirano que entraba bajo palio en las catedrales, las autoridades civiles de la democracia continúan asistiendo a los desfiles y las ceremonias de la iglesia católica, y los ministros juran sus cargos delante de un crucifijo. En este afán por figurar en las solemnidades religiosas son idénticos los políticos de izquierda y derecha, los centralistas españoles y los independentistas catalanes o vascos: con idéntica desvergüenza cultivan un populismo que sin duda les dará algunos votos, pero que tiene un efecto corruptor sobre la conciencia de la ciudadanía al hacer borrosa la separación entre la Iglesia y el Estado, y al privilegiar a una confesión religiosa sobre todas las demás, y sobre el derecho de quienes no pertenecen a ninguna.

A quienes conocimos la obscena complicidad de la jerarquía eclesiástica con la dictadura de Franco nos da miedo, estos días, la creciente vehemencia católica de la derecha, que se ha desatado sin ningún disimulo durante la visita del Papa: la identificación agresiva de lo español con lo católico y lo vaticano, el proselitismo escandaloso de medios informativos que por ser públicos deberían ser neutrales y se han convertido durante dos semanas en aparatos de propaganda sectaria. En esos medios oficiales, y en los periódicos conservadores, el millón o millón y medio de jóvenes que vitoreaban al Papa se han presentado como la antítesis luminosa de esa otra juventud reivindicativa y desaliñada que un poco antes ocupaba el centro de Madrid: los unos, alegres, saludables, rezadores; los otros sucios y promiscuos. Esa división radical entre los unos y los otros sin duda va a acentuar en el futuro la temible dificultad española para lograr lo que ahora mismo más nos hace falta, una base de concordia que nos permita hacer frente con alguna posibilidad de éxito a la situación desastrosa en que nos encontramos. Pero llevamos tanto tiempo viviendo en el delirio –la falsa prosperidad, la burbuja de la construcción, el fracaso educativo, la obsesión por el pasado lejano- que no es probable que la marcha del Papa y la de su millón de peregrinos nos devuelvan a la realidad.

En cuanto a mi madre, sigue con sus rezos, y no olvida decirme cuando la llamo por teléfono: “Hijo mío, a mí este Papa con tanto lujo no me gusta”. Y se acuerda del poco boato con que entró Jesús en Jerusalén."

miércoles, 20 de julio de 2011

Adiós Camps, hasta nunca


Por fin Francisco Camps ha presentado su dimisión como Presidente de la comunidad Valenciana. Pero no ha sido hasta que se ha visto con el agua al cuello, tras mentir reiteradamente durante años, cuando estaba a punto de sentarse ante el juez para explicar de dónde sacó esos trajes que, al final, tan caros le han costado.

Era infumable la resistencia numantina a presentar su dimisión, una vergüenza que el que ostenta la representación más alta de la Comunidad se viera inmerso en una trama que ha estafado con muchos, muchos millones, las arcas públicas valencianas. La trama Gürtel, su "amiguito del alma" el Bigotes, al que Camps quería "un huevo", el aceptar trajes de marca a cambio de... ¿de nada? ¡ja, ja!, y eso que los trajes son la punta del iceberg de la corrupción donde el gobierno y el PP valenciano han encallado; todavía queda mucho juicio por ver, la financiación ilegal del partido a través de los contratos de la Fórmula 1, la visita del Papa, los stands de Fitur, etc. Y todo ese dinero ha salido del bolsillo de todos y cada uno de los valencianos, en una comunidad endeudada para décadas y entregada a ostentaciones, fastos y corruptelas, mientras la educación, la sanidad, la dependencia, la administración de justicia, hacen aguas por todos lados, ¡si ya no se pueden pagar ni los sellos de las cartas que envía la Generalitat! Una administración valenciana paupérrima, que debe dinero a miles de pequeñas y medianas empresas, mientras Camps y Rita Barberá se paseaban triunfantes con Fernando Alonso en un Ferrari descapotable... Y para Alicante ha sido un presidente funesto, que se lo pregunten a Ripoll, que no consiguió ver ni un euro de lo prometido para el Auditorio de Campoamor, por ejemplo...


Y se va mintiendo, proclamando su inocencia, ¿entonces por qué se va? A mí, si me acusaran de algo falso, pondría todo mi esfuerzo por demostrar mi buen nombre pero claro, para él ya no es posible, no se puede estirar tanto recurso ficticio, tanta ocultación en Canal 9, al final la imagen de Camps sentado en el banquillo de los acusados y la más que probable sentencia condenatoria, han podido con la paciencia de Rajoy, ya que Camps se convertía en una china demasiado gorda en su zapato, camino a La Moncloa. Y ahora se "sacrifica" para que el PP gobierne sin problemas en las próximas elecciones. En octubre será el juicio, con otros dos imputados habiéndose declarado ya culpables (y uno de ellos, recordémoslo, ex-vicepresidente primero del Gobierno Valenciano).

Adiós, hasta nunca, a ver si se nos borra tu socarrona y falsa sonrisa, "molt (des) honorable".


martes, 28 de junio de 2011

Orgullo Gay 2011

Hay muchos "bienpensantes" que no entienden el porqué de la celebración del Orgullo Gay, que porqué no se celebra el "orgullo heterosexual".

Bueno, esa gente no ha sentido nunca el estigma de ser el raro, el diferente, el que si se reían o te daban una hostia por ser como eras no pasaba nada, estaba justificado, porque eras el mariquita y no había defensa posible. La gran mayoría de nosotros ha ocultado su homosexualidad para no tener problemas con los padres y la familia, los amigos, los compañeros de estudio y/o trabajo, vecinos cotillas, etc. Y sin embargo yo he descubierto que es la VISIBILIDAD el elemento más importante para acallar las voces de los cuatro gilipollas que todavía ven un peligro en personas como yo, peligro que la ocultación magnificaba.

Desde que "salí del armario" públicamente, en las noticias del mediodía de Canal 9 y el Canal 37, allá por el año ¿94?, ¿95?, no recuerdo bien, me he podido dar cuenta de que la gente que me quería, familia, amigos, compañeros, me seguía queriendo y no afectaba quién me llevara a la cama (eso sí, teniendo en cuenta de que vivía en una capital media como Alicante). Y así ha sido el resto de mi historia, pública y conocida y aunque todavía hay quien me recibe (nos recibe, ya Mariano forma parte indisoluble de mi vida) de uñas, o pasamos hasta el culo o lo atraemos a nuestro campo, porque pasado un tiempo nos conoce como personas y cambia de actitud.

Hay que celebrar muchos logros y adelantos sociales en este tema, tanto en España como en otros países (hace unos días el estado de Nueva York ha aprobado el matrimonio entre personas del mismo sexo), pero hay mucho por lo que luchar todavía (el recurso del PP homófobo al Constitucional contra el matrimonio en nuestro país, las penas de muerte o cárcel para los homosexuales en muchos países del mundo, la no estigmatización de los enfermos de VIH). Y así seguimos, dando la cara y esperando que los derechos de los homosexuales vayan, pasito a pasito, haciéndose universales.

Nota de última hora: el PSPV pide a Sonia Castedo, alcaldesa de Alicante, que ice la bandera arcoiris en el balcón del ayuntamiento. Perfecto. Pero los pocos municipios gobernados por mis compañeros socialistas también deberían hacerlo, Castalla incluida.


martes, 21 de junio de 2011

Castalla: empezar a gobernar desde la izquierda

Gobernar desde la izquierda se puede hacer de varias manera y no todas pasan por utilizar el presupuesto y gastar. Cuando Zapatero accedió al Gobierno de España su primera decisión fue retirar las tropas de Irak, eso es comenzar a gobernar desde la izquierda; en esa legislatura se tomaron decisiones sociales que no significaban un gran desembolso dinerario, pero que ampliaba los derechos de los ciudadanos, como la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo, la de igualdad efectiva entre hombres y mujeres y la eliminación de trabas para obtener el divorcio, amén de otras que sí necesitaban una partida presupuestaria más amplia (incremento del salario mínimo, Dependencia, contra la violencia de género...).

Los que hemos apostado por el cambio político en Castalla estamos ansiosos de que se note algo; buena ha sido la reacción de la alcaldesa Maite al mantener el martes pasado una reunión con la Subdelegada del Gobierno, Encarna Llinares, para obtener fondos para convertir en un museo etnológico la casa de Paco Rico y en un museo literario la casa de Enric Valor. Pero hay cosas que se pueden hacer para abrir las ventanas democráticas de este pueblo y que corra el aire y no son nada costosas y sí reflejarían ese cambio tan deseado; estas dos oportunidades son:
  • Día del Orgullo Gay: en Castalla hay mucho gay, lesbiana y bisexual, se sabe pero se oculta, incluso en la corporación municipal tenemos ejemplos. La visibilidad es una de las armas indispensables para la normalización del colectivo; queda poco tiempo para organizar nada, ya que el día en concreto es el 28, pero sí sería reflejo de un cambio positivo que apareciera la bandera arcoiris ese día colgada en la fachada del ayuntamiento, como ya han hecho tantas ciudades y pueblos, Elche por ejemplo.
  • Bous embolats. Desde 2008 el ayuntamiento organiza, una semana antes de los populares festejos de la vaca, una aberrante y salvaje "fiesta" de bous embolats. Se debe quitar ya y sustituir por otra cosa, conciertos, dimonis, lo que sea pero que no se utilice el maltrato a los animales como elemento de diversión. SÍ A LA VACA, NO AL BOU EMBOLAT.

Y con estas dos sencillas propuestas empezaríamos a visualizar el cambio en Castalla, pues se estaría gobernando, por fin, desde la izquierda.

lunes, 23 de mayo de 2011

Ahora, a reflexionar de verdad



"No nos falles" coreaba la gente la noche que el PSOE ganó las elecciones en 2004, sin esperarlo, a causa de las graves mentiras que el gobierno de Aznar contó sobre la autoría del sangriento atentado del 11-M en Madrid.

La primera legislatura de Zapatero fue como miel sobre hojuelas, valiente aun sin mayoría absoluta, política de izquierdas sobre todo en el ámbito social: sacó las tropas de Irak, aprobó las leyes del matrimonio homosexual, de igualdad, de dependencia, contra la violencia de género, contra el tabaco, se modificó la del divorcio para eliminar trabas, se instauró la asignatura de Educación para la Ciudadanía, se subió el salario mínimo, se regularizó la situación de muchísimos inmigrantes, se modificaron varios estatutos de autonomía y se adaptaron los estudios universitarios según Bolonia. Todo acompañado por una boyante situación económica, favorecida por el boom del ladrillo y del turismo.

Pero ¡ay!, llegaron las vacas flacas, la segunda legislatura y de repente el Gobierno dejó de apoyarse en las fuerzas minoritarias de izquierda para hacerlo en los nacionalismos de centro derecha, catalán, canario y vasco. Y empieza el declive del ladrillo, no se venden coches, cae el consumo, sube y sube y sube el paro y las recetas que se empiezan a poner en marcha, tarde, son las inspiradas por los mercados financieros, la derecha económica europea y mundial y el Banco de España, que dirige un socialista de derechas; es decir, los culpables de la crisis o los que debían vigilar y no se dieron cuenta de lo que se nos venía encima.

Salimos perdiendo los trabajadores con miedo a ser despedidos, los desempleados a los que se les acaba el subsidio, los jóvenes sin oportunidades que acampan por toda España, los funcionarios que nos recortan, los autónomos y pequeños empresarios que les ahogan los impuestos, las trabas burocráticas y la cerrazón de los bancos a conceder créditos, los pensionistas que no están muy seguros de hasta cuándo van a seguir cobrando... Y todos conformamos la base social donde se asienta fundamentalmente el PSOE, todos somos los que nos unimos en 2004 contra la pesadilla de Aznar y su banda de mentirosos, que se frotan las manos y elevan sus plegarias para volver cuanto antes a lo que para ellos es suyo de nacimiento, el poder, poder que estas elecciones autonómicas y locales de ayer se les ha devuelto no por sus méritos, sino por los deméritos de mi partido, el no escuchar a la calle y seguir intentando salir de la crisis por la izquierda...

El movimiento 15-M no son una panda de porreros desnortados, es un grupo cada vez más amplio de ciudadanos cabreados con la situación, con que los banqueros se vayan de rositas con la que han montado, más aún, se vayan con los bolsillos llenos de primas y acciones; con que la Iglesia siga embolsándose una ingente cantidad de millones, siendo éste un estado aconfesional; con los políticos, de todos los partidos, que han dilapidado el presupuesto público en obras faraónicas y chanchullos para ellos y sus amiguitos y que la justicia sea lenta y ciega; que las grandes empresas tengan beneficios y acudan a las deslocalizaciones y los ERES, para así ganar más; que las hipotecas están ahogando las economías familiares y no se puedan cancelar entregando el piso en cuestión, que los tasadores sobrevaloraron para que las entidades financieras hicieran negocio, aún a costa de los riesgos que ellos no quieren asumir ahora; de los constructores que pusieron la vivienda por las nubes y que hoy en día prefieren no vender a bajar los precios; que el fútbol sea el opio del pueblo, con la desvergüenza de los contratos archimillonarios de algunos jugadores y las deudas ingentes de los clubs a las arcas del Estado; de las privatizaciones y recortes de los servicios públicos esenciales. Y de muchas cosas más. Ellos gritaban en 2004: "¡No nos falles!", pero se les ha fallado, al fin.

La izquierda europea está recibiendo un gran ataque de la derecha internacional y el mundo financiero y en España no se ha sabido dar una respuesta contundente y adecuada. ¿Un ejemplo? La creación de un banco estatal para hacer a los bancos privados competencia, conceder créditos a empresarios, autónomos y familias y así fomentar el empleo y el consumo.

Que la gente que dirige el PSOE reflexione sobre todas estas cosas y, si quieren y pueden, que cambien de rumbo, aunque no sé si ahora ya la gente les creerá. Y eso que lo que viene detrás es todavía peor.

sábado, 21 de mayo de 2011

martes, 17 de mayo de 2011

El SEP gana las elecciones en la Universidad de Alicante


La lista de Alternativa SEP ha obtenido 16 claustrales de un total de 36 (del colectivo PAS), mientras que CCOO ha conseguido 12, Unión/UGT 6 y STEPV, 2.

Debo mostrar mis más sincera gratitud al apoyo que hemos recibido por parte de nuestros compañeros, que ha servido para dar un vuelco a los resultados de hace cuatro años, donde obtuvimos únicamente 7 representantes; ahora estamos en disposición de que un miembro de nuestra candidatura forme parte del Consejo de Gobierno de la UA, donde continuaremos con nuestra política de transparencia informativa y de denuncia de aquello que creemos que no es bueno para el personal y/o la comunidad universitaria (e incluyo a la colonia felina).

Somos la alternativa a las caducas maneras de ejercer la representación de los trabajadores de los sindicatos de siempre. Esperamos no defraudar.